¿Comes menos y no adelgazas? El secreto bioquímico para recuperar tu metabolismo
Tu cuerpo no quiere retener grasa, solo le faltan las piezas para quemarla. Cambia el paradigma: deja de contar calorías y empieza a nutrir las células.
Sergi Ferrer
1/20/20264 min leer


Durante décadas, se nos ha dicho que perder peso es una simple ecuación matemática: "come menos y muévete más". Sin embargo, cualquier persona que haya luchado contra la báscula sabe que la realidad es mucho más compleja. La pérdida de grasa no es un problema de aritmética, es un proceso de bioquímica celular.
Desde la perspectiva de la Nutrición Ortomolecular, entendemos que si las rutas metabólicas no tienen las "piezas" adecuadas (nutrientes en las concentraciones correctas), el motor del cuerpo se detiene, independientemente de cuántas calorías dejes de ingerir.
El Mito de las Calorías vs. La Realidad Metabólica
El enfoque ortomolecular busca proporcionar al organismo las moléculas correctas en las cantidades óptimas. En el contexto de la pérdida de peso, esto significa asegurar que las reacciones químicas responsables de transformar la grasa en energía ocurran sin obstáculos.
Cuando existe una carencia de micronutrientes, el cuerpo entra en modo "supervivencia", ralentizando el metabolismo basal y dificultando la movilización de los depósitos de grasa. No se trata de forzar al cuerpo a perder peso, sino de devolverle la capacidad bioquímica para hacerlo.


El Eje de la Insulina: Cromo y Magnesio
Uno de los mayores frenos bioquímicos para adelgazar es la resistencia a la insulina. Si tus células no responden bien a esta hormona, el azúcar se queda en la sangre y el cuerpo se ve obligado a almacenarlo como grasa, bloqueando al mismo tiempo la quema de tejido adiposo.


Picolinato de Cromo: Este mineral es esencial para que el receptor de insulina funcione correctamente. Ayuda a reducir los picos de glucosa y, por tanto, el deseo compulsivo por el dulce.
Magnesio: Participa en más de 300 reacciones enzimáticas, incluyendo el metabolismo de la glucosa. Sin suficiente magnesio, la célula "no entiende" las señales para quemar energía.
La Mitocondria: El Horno Donde se Quema la Grasa
Para que la grasa desaparezca, debe viajar hasta el interior de las mitocondrias, las centrales energéticas de tus células. Si este transporte falla, la grasa se queda estancada.


L-Carnitina: El Transportador de Ácidos Grasos


Imagina la L-Carnitina como el "camión" que lleva las grasas al horno mitocondrial. Sin niveles óptimos de este aminoácido (y de sus cofactores como la Vitamina C), la oxidación de las grasas es ineficiente, lo que genera fatiga y estancamiento en el peso.
Coenzima Q10 (CoQ10) y Vitalidad Celular
Una vez que la grasa llega a la mitocondria, la CoQ10 es la encargada de que la "chispa" de la energía se encienda. Una suplementación inteligente en este punto no solo ayuda a perder peso, sino que aumenta la vitalidad general, permitiendo que la persona se sienta con ganas de mantenerse activa.


Inflamación Silenciosa y Omega-3
Hoy sabemos que el sobrepeso suele ir acompañado de una inflamación de bajo grado. Esta inflamación bloquea los receptores hormonales (como los de la leptina, la hormona de la saciedad) y "confunde" al metabolismo.
La Nutrición Ortomolecular utiliza altas dosis de ácidos grasos Omega-3 (EPA y DHA) para apagar este fuego interno. Al reducir la inflamación, las señales hormonales vuelven a fluir, el hambre se regula de forma natural y el cuerpo deja de retener líquidos y grasa como mecanismo de defensa.


Estrés Oxidativo: El Papel de los Antioxidantes
El proceso de quemar grasa genera radicales libres. Si el cuerpo no tiene suficientes antioxidantes para neutralizarlos, el estrés oxidativo daña las células y ralentiza de nuevo el proceso. Nutrientes como el Ácido Alfa Lipoico (ALA) son dobles aliados: actúan como potentes antioxidantes y, a la vez, mejoran la sensibilidad a la insulina.


Conclusión: Hacia un Peso Saludable desde la Célula
La pérdida de peso bajo el prisma ortomolecular no busca soluciones rápidas ni agresivas. Busca el equilibrio molecular. Al aportar al cuerpo los sustratos que ha perdido debido al estrés, la mala alimentación o la edad, permitimos que la bioquímica trabaje a nuestro favor y no en nuestra contra.
Recuerda que cada metabolismo es único. La clave del éxito reside en una evaluación precisa que determine qué eslabón de tu cadena bioquímica está fallando.


Entender el lenguaje de tus células es el primer paso hacia una vida plena. Si quieres que te acompañe en este viaje hacia tu mejor versión, no dudes en escribirme para una asesoría personalizada.
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Sergi Ferrer
Asesor en Nutrición Ortomolecular
